ARENAS DEL TIEMPO

Me detengo frente al espejo. Mi cabello negro cae pesadamente sobre los hombros, mis ojos, clavados en el reflejo muestran acentuado el tono gris verdoso que siempre ha rodeado mi iris. Mi gesto pareciera de duda, sin embargo, sé muy bien lo que está pasando.

El televisor encendido no deja de dar la noticia de la gran nave espacial que ha cubierto el sol dejándonos en una parcial oscuridad. La negra nave se observa a simple vista como si pudiera estar en cualquier parte al mismo tiempo. Estática aguarda en el cielo.

De todos los países que puedan imaginarse llegan noticias y comentarios al respecto. La gente se muere de miedo, pues la nave, sólo permanece ahí desde hace 24 horas que apareció. Las fuerzas armadas de diversos países se han acercado a ella sin que se les haya recibido de forma hostil. Nada… simplemente nada pasa alrededor de la nave.

Salgo a la calle y observo la nave. Tantos años estuve aguardando este momento y finalmente había llegado. Mi madre venía por mí. Suspiré con algo de tristeza. Durante vidas y vidas en este mundo, ella finalmente se decidía a venir, tal y como me lo había dicho hace tanto tiempo.

Observé mis manos, dudaba con respecto a la reacción que tendría mi madre al verme. No estaba segura si ella encontraría lo que había querido obtener de mí: aprender en este mundo lo suficiente como para regresar a casa; pero tantas vidas me había negado a aprender y tantas veces había sido castigada por lo mismo.

Mis vecinos veían la nave. Algunos empezaban a lloriquear, mientras otros hacían cánticos que sin duda denotaban miedo. Pobres de ellos. No hace mucho yo hubiera querido escapar del encuentro con mi madre, pero era inevitable. Ya había llegado el tiempo de encararla.

Suspiré una vez más y vi su rostro. Durante tantas vidas había querido permanecer en este mundo por no separarme de él, pero era incluso el momento en que él mismo tendría que dar cuentas a mi madre y enfrentarse con su propio juicio para saber si podría continuar a mi lado o esta vez, nos separaríamos definitivamente.

Le sonreí con ternura y él se acercó a mí para abrazarme. Tan sólo teníamos los momentos en que nos cruzábamos en cada vida, así fuera toda la vida, no había más, tan sólo ese tiempo y ninguno de los dos podíamos llevar sobre nuestra espalda las consecuencias de las decisiones que habíamos tomado.

El abrazo cálido de mi amor me llevó a las arenas del tiempo en Egipto… tantas vidas atrás.

En ese entonces, aún recordaba cada secreto guardado bajo las arenas de Egipto. Mis soldados de metal se batían en feroces batallas en los cielos, mientras los lugareños nos alababan como si fuéramos dioses.

Una batalla tras otra, esa era mi vida, pues los albores de la civilización humana debían ser resguardados. El hastío de la batalla continuamente me embargaba, por ello, sin más, un día me rebelé. No estaba de acuerdo en el rigor con que mi madre pretendía defender cada una de sus posturas, mucho menos entender la causa por la cual peleábamos unos contra otros.

Aquélla vez, intenté escapar, sin embargo, el deber me hacía estar ahí, al frente de mi ejército de metal. La victoria obtenida había quedado bajo la arena, guardada como un secreto poco conocido.

Sentí en mi rostro el viento y la arena del antiguo Egipto… tanto tiempo había pasado desde entonces.

Me había quedado guarecida en los brazos de mi amado, observando a lo lejos la nave de mi madre. La hora de verla había llegado, más… ella diría la hora y día exacto de nuestro encuentro.

De pronto, hubo movimiento en la nave. Los presentes comenzaron a dar de gritos mientras miraban como la nave de mi madre se movía. De su interior, comenzaron a salir pequeñas naves que se dispersaban en el cielo.

Un extraño nerviosismo comenzó a invadirme. Antes hubiera querido esconderme y huir, pero mis pies no se movían. Comencé a preguntarme si ella no sabía dónde estaba o si acaso ella pretendía antes hacer otras cosas.

Él me tomó de la mano y entramos a la casa. El televisor seguía encendido. Los corresponsales daban datos y crónicas de cada uno de los movimientos de las pequeñas naves que circulaban sin detenerse por las ciudades.

¿Qué pensaba hacer mi madre?…

Eye_of_Horus_HD_by_dtl33

続ける?

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