BESOS SOBRE LAS LETRAS (3)

Julia se deslizaba entre las sombras de la casa. No llevaba más ropa que el delicado camisón que la cubría.

Abrió lentamente la puerta de la habitación de Fernando y se escabulló dentro. A la luz de la Luna el rostro de Fernando parecía aniñado. No se atrevía a despertarlo, así que se acomodó a la orilla de la cama para observar a detalle su rostro.

La curva de sus labios le semejaba una manzana que morder, mientras su nariz le hacía pensar en la sonrisa que él casi siempre impedía en su rostro. Observó después los dedos largos y finos que tomaban con suavidad la ropa de cama. No podía despertarlo, así que se apartó con sigilo de su cama para dirigirse a la puerta.

Al intentar abrir la puerta, notó una mano que se lo impedía. Tras ella se encontraba Fernando que para su sorpresa, había andado solo desde su cama hasta ese lugar. Julia no pudo evitar sonreírle al máximo y abrazarlo por la proeza que había hecho.

Tras el entusiasmo descubrió la piel desnuda del torso de él, así como las manos que poco a poco buscaban algo más debajo del camisón que la cubría. Ella buscó la mirada de Fernando mientras le ayudaba a quitarse la poca ropa que tenía. Él, no dejaba de verla mientras sus manos se aferraban a su cadera, para penetrarla cálidamente.

Dolor y placer se conjugaron en el cuerpo de Julia. Le sentía desgarrarla por dentro al tiempo que le provocaba emociones que nunca había sentido. Sus cuerpos se unieron en una cadencia que les hizo estallar al unísono.

Fernando tomó entre sus manos el rostro de ella para observarlo atentamente bajo la luz de la Luna y con un beso profundo en sus labios intentó decirle todo lo que pasaba en su interior, buscando una solución a todas sus dudas y problemas que aquella unión significaban. Más, por aquélla noche, ella era de él… era una mujer y hombre sin ninguna clase de condiciones, así que tomándola de la mano la llevó hacia la cama donde la abrazó para no dejarla ir hasta que saliera el sol.

Al despertar, Fernando encontró aún a Julia entre sus brazos. Apartó las sábanas que los cubría para observar cómo la piel de ella brillaba con los leves rayos de sol. Lentamente acarició la piel se se brindaba a su vista y tras descubrir todo su cuerpo con la mirada, adentró sus dedos en su monte de venus. Aún había restos de humedad.

El despertar de Julia fue entre los movimientos lentos de Fernando en su interior y la ligera molestia que aún le producía. Descubrir el placer bajo la luz del Sol fue lo mismo que bajo la Luna de la noche anterior. Julia se encontró navegando en sábanas blancas en emociones que se adherían a ella debido al cuerpo de Fernando.

Se sentía una con él, sin que existiera un mundo a su alrededor. Sólo al término de aquella danza, recordó que era una doncella de servicio en esa casa y que su lugar estaba a los pies de aquél joven. Al separarse de Fernando descubrió con toda claridad su realidad y decidió con pleno dolor, no volver a acercarse a él.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s